Tratar de que se pueda
Por Chema Martínez Pastor
Hoy empezamos la newsletter muy lejos. Lejos de España, quiero decir, que al concepto de “lejos” o “cerca” le pasa como al de “lento” y “rápido”, que dependen desde donde se miren.
Hoy, Luis os manda saludos desde Chile:
Si te estás preguntando qué hace Luis en Chile y qué canción nos pondrá hoy en el newsletter sonoro, podrás resolver ambas cuestiones en tan sólo 22 minutos de tu tiempo:



Con este subidón (y esta envidia) nos toca continuar. ¿Por dónde íbamos? Ah, sí, que me voy a hacer la maleta… digo… a continuar con el tema del día.
El título está sacado del audio de Luis: “tratar de que se pueda”. Y es que, en nuestro punto 5 del decálogo, vamos a hablar de correr cuando nos vamos de viaje. Dejando de lado, evidentemente, los viajes que hacemos con motivo de participar en una carrera, ¿eres de los/las que corre cuando se va de vacaciones?
Yo lo tengo bastante claro. Si me voy de vacaciones, las zapatillas viajan conmigo. A veces no las uso. Como dice el primer punto del decálogo, correr no tiene que ser lo más importante. Pero eso no quiere decir que descartemos de antemano siquiera intentarlo. Si somos runners, somos runners.
Viajar con tus zapatillas (y usarlas) supone demostrar que nuestra relación con el running es sana, y que nos gusta compaginarlo con otras cosas que también nos gustan y nos enriquecen. Así quedaría el decálogo:
1: Correr NO es lo más importante de tu vida. Ni siquiera lo segundo. Ni lo tercero.
2: Cuando te pongas objetivos, que sean tuyos. No de los demás ni los que creas que los demás esperan de ti.
3: Cuando comiences un plan de entrenamiento para un objetivo, tienes que tener más ganas de entrenar que de conseguir el objetivo.
4: Riega tu relación con el running de vez en cuando. Hazte regalos, premia pequeños logros que te permitan motivarte para seguir adelante.
5. Si te vas de viaje, llévate las zapatillas. Trata de que se pueda correr durante el viaje. Sin más objetivo que el de descubrir nuevos lugares. El más puro correr por correr.
Pero esto es como las leyes de la robótica de Asimov. Si cumplir cualquiera de los puntos del decálogo supone llevar la contraria a otro de los puntos anteriores, no lo cumplas. Es decir, cuando correr puede suponer hacer el viaje más difícil o menos placentero para quienes te acompañan, ya sabes la respuesta.
Y esto me da pie a un tema que me preocupa: la cantidad de personas (generalmente hombres, pero también mujeres) que se ven obligados (o se obligan a sí mismos) a ofrecer algo a sus parejas a cambio de salir a correr. El famoso: “hoy me toca comer con los suegros, así gano puntos para apuntarme al maratón”. A mí, esto, me chirría. Si tienes que negociar para realizar una actividad que forma parte de tu persona, significa que algo falla. Pero al mismo tiempo, realizar actividades en familia (sí, comer con tus suegros también es una actividad en familia) forma parte también de tu vida, de tu vida de pareja. Esa que, al igual que el running, has escogido tú. Por tanto, ninguno de los dos elementos metidos en la ecuación tienen sentido para mí como elementos de una negociación porque se supone que ambos forman parte de la vida que has escogido.
¿De verdad tiene sentido hacer algo que evidentemente no te gusta a cambio de tener tiempo para hacer algo que no le gusta a tu pareja? No lo sé, Rick, yo le daría una vuelta.
Y ya que hablamos de parejas, os invito a que escuchéis “MMP”, el cuento de San Valentín que subimos este pasado 14 de febrero. En él contamos por qué se separan las parejas de calcetines y se juntan las de runners.
Terminamos con los dos enlaces de episodios pasados que Luis comenta en su audio:
En el que Javi y yo grabamos desde Madrid y Luis conectó desde Chile
En el que Luis, Javi y Chema charlan en Xano Pilates sobre cómo prepararse para correr en los viajes
Feliz fin de semana y feliz maratón de Sevilla para quienes tengáis la suerte de disfrutarlo. ¡Que salga lo entrenado!



