Liberemos al burpee
Por Chema Martínez Pastor
Amigos y amigas.
Hoy os queremos convocar para una misión muy importante.
Alguien nos quiere quitar los burpees.
Pero son nuestros. Los burpees no se tocan. Hacer este ejercicio es bueno para tu forma física. Al menos en eso no les mintieron a los llado-bros.
Estos días, la tentación es relacionarlos con sectas destructivas como la de ese personaje de pelo oxigenado. Pero no dejaremos que nos los quiten, hay que sacarlos de ese entorno, y que no crean que es una herramienta para lavarte el cerebro. Es un ejercicio inofensivo, de verdad.
Ya hablamos del burpee y sus orígenes en esta newsletter.
Hablando de sectas….
El otro día, grabando un programa para un cliente, le preguntaban a Carlos Ríos si le molestaba que le comparasen el realfooding con una secta. En su argumentación, dijo que a la gente le da por usar la palabra secta para calificar muchas cosas, hasta se dice que los runners somos una secta.
Por cierto, si quieres ver la entrevista con Carlos Ríos en fuera de Lugar, aquí está.
Sin entrar a valorar lo que cada uno hace en su casa y con sus seguidores, ya os adelanto que el running NO es una secta. Quizá se parezca más a una religión, a una filosofía.
¿Cuál es la diferencia? Una muy básica: en las sectas te captan usando métodos de persuasión que rayan la coerción, pero es que fundamentalmente, una secta lo es porque una vez entras, su propio mecanismo impide que salgas de ella, por medio de presiones internas o métodos más agresivos por parte de sus líderes e integrantes.
Lo que pasa con el deporte es que uno no lo deja ¡porque no le apetece!
Casos médicos aparte, claro. Pero incluso así uno prefiere re-definir su relación con el deporte que dejar de hacerlo.
Hacer deporte mola, engancha y aporta cosas buenas. Pero uno lo podría dejar cuando quisiera.
Pero volvamos al burpee… Resulta que uno de sus beneficios es el de mejorar tu capacidad de atención.
¿Cómo? Pues eso.
Resulta que en un estudio hecho en Rusia en 2022, se sometió a un grupo de chavales de 15-16 años fue dividido en dos grupos: uno de ellos hacía siempre burpees en sus clases de educación física, y el otro no.
El resultado: el grupo que hacía los burpees mejoró su rendimiento en 2000m en un 1.9%. Pero lo sorprendente es que su capacidad de atención en clase mejoró en un 4.3%.
¿Necesitas más argumentos para incluir este ejercicio en tus rutinas?
Free the burpee!
No podemos cerrar este newsletter sin invitaros a escuchar el nuevo episodio de Historias a Pie de Micro, el podcast de no ficción producido por Luis y por mí desde Formato Podcast.
Está hecho con mucho cariño, pues se trata de una historia que me toca muy de cerca. ¡Espero que os guste!



